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Soledad Ramírez y Manuel Arias nos abren las puertas de Clínica Veterinaria Panda para profundizar en la evolución de la medicina veterinaria, la infraestructura que la respalda y el desafío de salvar vidas poniendo siempre la empatía como pilar.
Cuando una mascota tiene una urgencia a las tres de la mañana, la mayoría de los tutores solo ve una puerta que se abre. Detrás hay equipos médicos, de enfermería y administrativos, protocolos y años de formación. En el primer episodio de Después de Panda conversamos con Soledad Ramírez, directora médica veterinaria de Clínica Veterinaria Panda, y con Manuel Arias, gerente comercial. Repasan cómo nació la clínica y cómo es su hospital 24 horas por dentro. También cuentan qué pasa en los primeros minutos de una urgencia y cómo se cuida a un paciente internado. Por último, hablan de los desafíos emocionales de la profesión veterinaria.
Abi (entrevistadora): Bienvenidos al primer episodio de Clínica Veterinaria Panda. Esto es Después de Panda y hoy tengo dos grandes invitados que me acompañan. Por un lado Soledad Ramírez, directora médica veterinaria y, por otro lado, Manuel Arias, nuestro gerente comercial.
Sole: Gracias Abi por invitarnos. ¡Qué lindo estar acá!
Abi: Bueno vamos a empezar como se debe, desde el principio, como toda buena historia. Sole: ¿cómo fue ese momento que dijiste, “quiero ser veterinaria”?
Sole: Yo tenía 8 años y empezaba a escribir y tenía un diario íntimo y recuerdo que puse mi nombre, mi edad y “quiero ser veterinaria”. Ese diario lo guardé mucho tiempo porque me marcó que era realmente mi vocación y me acompañó siempre.
Abi: Me encanta porque para ser veterinario tenés que tener muchísima vocación. Contanos, ¿cómo fue tu llegada a Panda?
Sole: Mi llegada a Panda fue en el año 1997. Yo estaba cursando segundo año de la carrera. Trabajaba en un consultorio médico de secretaria. Me fui de vacaciones y cuando volvía decidí que ya era momento de empezar a acercarme al mundo veterinario. Realmente me gustaba mucho, tenía una pasión por hacer lo que me gustaba y agarré un diario muy conocido de esa época, los clasificados —otra época, gente, diario, no había redes sociales— y encuentro algo que no era muy habitual, porque no había tanta demanda de gente para trabajar en una veterinaria, en donde una clínica veterinaria pedía un asistente.
Agarré el teléfono, estaba el número anotado, llamé y recuerdo que no habían puesto la dirección, pero yo sabía cuál era la veterinaria y la dirección me la había fijado en la guía Filcar —para la generación Z, googleen lo que es guía Filcar—. Cuando llamo por teléfono, recuerdo que escucho muchas voces y le digo al veterinario: “ah, fueron un montón de personas presencial”. Yo quise ser respetuosa. La historia dice que esa persona guardó mi teléfono y dijo: “Me interesó esta comunicación”. Y de la nada me llamaron, me presenté, fui sin currículum, me siento y a todas las preguntas que me hacían de “¿tenés experiencia en esto?”, yo decía: “la verdad no, pero tengo muchas ganas. La verdad no, pero tengo muchas ganas”. A los dos días me llamaron y me dijeron que de más de ciento cincuenta personas que se habían presentado, me eligieron a mí. Fue cumplir mi sueño. Empecé a trabajar y a acompañar los desafíos diarios de la clínica, lo que hizo que al momento de terminar la carrera tuviera muchísima experiencia.
Abi: ¿Hoy estamos a cuántos años de tu llegada a Panda?
Sole: Fue en el año 97, exactamente estamos hablando de casi 30 años.
Abi: Increíble. Y un dato de color para la gente que nos está escuchando: la clínica donde comenzó Sole fue en el barrio de Villa Urquiza, Buenos Aires, la primera sucursal de Panda.
Abi: ¿Y hace cuántos años existe Clínica Veterinaria Panda, Manu? Contanos.
Manu: Bueno, Panda existe casi tanto como Sole desde que entró. Existe hace ya casi treinta o treinta y dos años. Marina, mi madre —es una empresa familiar—, la fundó junto con un socio veterinario en ese momento. Fueron creciendo un montón. Al poco tiempo ya abrieron el servicio de 24 horas. Una vez que fueron sumando gente, se sumó Sole al principio, donde todo el mundo hacía de todo. Creo que el principal objetivo de Marina fue enfocarse en lo que es la medicina cuando todo el mundo estaba volcándose a lo que era el retail. Eso es lo que hoy nos da treinta años de experiencia en servicio de medicina veterinaria y nos diferencia del resto.
Abi: Y en una época que evolucionaba la idea del pet shop, ¿no?
Manu: Sí, el auge en ese momento era el pet shop, vender productos, alimento balanceado. En ese momento se vendía mucho suelto también, un montón de cosas fueron cambiando. Hoy en día las mascotas ya son parte de la familia. Hay muchas cosas que cambiaron: médicos clínicos que se dedican a la clínica, especializaciones (oftalmólogo, endocrinólogo, oncólogo... más de treinta especialidades). En ese momento todos hacíamos todo; hay anécdotas que cuenta Sole viniendo en el auto, atendía, le cortaba el pelo a una mascota y después salía a atender una urgencia. Un real multitasking.
Abi: ¿Y Clínica Veterinaria Panda 24 horas comenzó en Saavedra?
Manu: Comenzó en Nahuel Huapi (Villa Urquiza) más o menos por el año 2000, después de un largo recorrido de seis o siete años. Se juntaron varias veterinarias y negocios veterinarios de la zona y dijeron: “Che, hagamos una guardia cada uno”. Empezaron a hacer una guardia cada uno, después Sole también empezó a tomar guardias, empezaron todos a tomar guardias hasta que se las distribuyeron y desde ese momento nunca cerramos.
Abi: Y es real eso que acabas de decir: nunca cerramos. ¿Sin domingos ni feriados?
Manu: Nunca, ni domingos, ni feriados, ni Navidad, ni Año Nuevo, ni pandemia, ni cortes de luz, ni nada. Nunca. Estamos siempre.
Abi: Eso es muy importante para todos aquellos que su perrito o gatito es parte de su familia. ¿Qué nos podés contar del verdadero chisme detrás de esta infraestructura: cantidad de pisos, servicios, especialidades y personas que están detrás de este espacio?
Manu: Bueno, hoy de forma directa e indirecta somos más o menos doscientas personas. Tenemos más de treinta especialidades, lo que agranda un montón la cantidad de gente que somos. Tenemos cinco sucursales y el hospital 24 horas. Las sucursales son de media y baja complejidad (imágenes, clínica, laboratorio, cirugías programadas), y después está el hospital, que cumple con todo y es el que no cierra ningún día ni horario del año.
Manu (continúa): Ese hospital tiene un piso dedicado exclusivamente a cirugía (con tres quirófanos) y otro dedicado a internación. La internación tiene capacidad para más o menos veinticinco mascotas, con sala para felinos y sala para caninos. Esto es muy importante, porque en un montón de lugares no existe la diferenciación entre felinos y caninos (que el rumor dice que no se llevan tan bien). También hay salas para pacientes infecciosos. En CABA debemos ser de los pocos que tenemos salas y capacidad para mascotas con parvo o moquillo.
Manu (continúa): En la parte de abajo tenemos imágenes en general (placa, ecografía), un tomógrafo, próximamente vamos a tener resonador también y tenemos una cámara hiperbárica, que es la primera de Latinoamérica. También tenemos hemodiálisis (IS) [REVISAR TRANSCRIPCIÓN], pioneros en Latinoamérica. Tratamos de ser pioneros en la mayoría de las cosas; Sole siempre trae las novedades y programamos todos los proyectos innovadores.
Abi: Espectacular. Y si un tutor pudiera espiar 10 minutos detrás de esta gran estructura, ¿qué creen que les podría llegar a sorprender más? ¿Cuál sería la gran novedad del detrás de todo esto?
Sole: Yo creo que los tutores, cuando vean el detrás de escena, van a ver muchísimos años de estudio y de sacrificio. Nunca se logra ver en totalidad la cantidad de gente que trabaja y el tiempo que le dedican, no solo para formarse, sino para dar una buena atención. No es fácil dedicar tu vida a esto y a pacientes que no hablan.
Manu: Tal cual. A ellos los trae su familia. Yo soy tutor también; no soy veterinario, pero básicamente nací en una veterinaria más o menos, y aun así me sigue sorprendiendo la cantidad de gente que trabaja ahí y el compromiso que tienen con el paciente y con la profesión. Lo que más le sorprendería a un tutor es ver cómo se discuten casos, cómo tratan de buscarle la vuelta a algo que muchas veces no la tiene. Desde el otro lado uno está muy angustiado por su mascota y muchas veces eso no lo ve, pero hay que tener empatía con el lado médico también.
Sole: Y nosotros desde el lado profesional siempre soñamos con brindar a los animales servicios de alta complejidad. Si teníamos un paciente con insuficiencia renal y no podíamos darle hemodiálisis y lo perdíamos, eso nos estimulaba a esforzarnos para tener el servicio. Es mucha inversión y capacitación, pero nos encantan esos desafíos para darles una oportunidad de sobrevivir.
Abi: Esto es muy innovador e importante porque quizás en otra época no se le daba ese nivel de compromiso médico a las mascotas. Hablando de un lugar de 24 horas, el servicio que más se me viene a la cabeza es urgencias. No es lo mismo un centro veterinario común que tener urgencias a cualquier hora de la madrugada. ¿Qué pasa en esos primeros minutos cuando llega un tutor desesperado con su mascota en manos?
Sole: Lo primero que ocurre es que pasa por administración, donde el personal prende una alarma para convocar inmediatamente al equipo médico y de enfermería. Inmediatamente hacemos el ABC de ese paciente: el tutor nos espera afuera y nosotros entramos a evaluar. Lo primero es ver que tenga la vía aérea permeable, que oxigene y que el aparato cardiovascular esté compensado. De acuerdo a eso, intervenimos. Si satura y ventila bien, el equipo de enfermería canaliza y administra lo que necesite, mientras el veterinario sale a hablar con el tutor.
Ahí le contamos su estado y empezamos a recabar información: ¿qué le pasó?, ¿cayó de altura?, ¿lo atropelló un auto? Empezamos a hacer una evaluación de daños con la seguridad de que el paciente ya está estable.
Abi: ¿De cuántas personas estamos hablando en esa cadena de atención?
Sole: En general son dos veterinarios capacitados en emergencias con dos o tres enfermeros. Todo el personal se aboca a ese paciente.
Abi: Algo muy importante que mencionaste es recabar información. Es clave que la audiencia sea honesta y responsable sobre qué pasó o qué comió la mascota.
Sole: Totalmente. Esa información se pide después de verificar que el paciente está estable. Luego nos tomamos el tiempo de que el tutor nos cuente todo.
Abi: Y Manu, en cuestiones administrativas de toda la infraestructura, ¿qué podés aportar?
Manu: Desde nuestro lado, el personal no médico acompaña al tutor. Nuestra prioridad es el paciente, pero el trabajo de administración es hacer la estadía del tutor lo más amena posible. Facilitamos la información al profesional (si viene derivado, si tiene estudios) y funcionamos de “traductores” entre lo que el veterinario necesita y lo que se le va a realizar a la mascota, explicando temas como la internación, horarios de visita y cuestiones de presupuestos.
Abi: ¿Y cuántas personas aproximadamente por mes ingresan a Clínica Veterinaria Panda?
Manu: En promedio son unas 5.000 mascotas al mes entre todas las clínicas y el hospital. Además, tenemos una red de unos quinientos profesionales por mes que nos derivan casos por especialidades o fuera de su horario operativo.
Abi: Sole, ¿hay algún caso que recuerdes especialmente hasta el día de hoy que te haya marcado?
Sole: Recuerdo el caso de Ginebra, una paciente de 6 meses con un cáncer super desafiante que no habíamos visto nunca. Armamos una comunidad de veterinarios de Latinoamérica y España para contactarnos y averiguar cómo tratarlo. Era una familia muy comprometida que no tenía los recursos económicos para las drogas que se necesitaban.
Había una droga determinada, muy cara y difícil de conseguir en el país. Como los tutores no tenían posibilidades de invertir en ella, entre todos los veterinarios hicimos una colecta, contactamos laboratorios y la conseguimos. Se la administramos y la mejoría nos sorprendió. Hoy la perra tiene 3 años y vive controlada por nosotros. Fue un caso de éxito que incluso presentamos formalmente en congresos.
Abi: Hermosa historia. Y cuando un paciente es internado, ¿qué trabajo hay detrás que no se ve?
Sole: Un paciente internado requiere tratamiento continuado y monitoreo permanente las 24 horas. Contamos con un equipo médico y de enfermería que controla no solo el tratamiento, sino también el medio interno (tenemos equipos de evaluación de medio interno para tomar decisiones inmediatas). Además, hay un equipo dedicado a la higiene y limpieza, porque las mascotas se estresan lejos de su familia y es vital mantenerlas en condiciones impecables.
Manu: Eso a mí me sorprendió mucho cuando entré a Panda: ver cómo todos (incluso administrativos) le hacen mimos al paciente, los entretienen y juegan con ellos. También hay horarios de visita para las familias, igual que en una clínica humana.
Abi: ¿Cómo convive una clínica 24 horas con dos realidades tan distintas? Por un lado los casos de éxito, y por otro cuando las cosas no salen como esperábamos y la familia se siente incomprendida.
Sole: Frente a un caso que no evoluciona bien, lo primero que hacemos es auditarnos para saber si hicimos todo lo correcto. En la medicina se aprende de los errores. Como somos un equipo grande, el trabajo colectivo minimiza los fallos. Si la comunicación con la familia es transparente, en general el tutor entiende y agradece. No podemos evaluar nuestro trabajo solo por el resultado final, porque a veces la medicina tiene un límite.
Manu: Coincido. En Panda intentamos hacer la mejor medicina posible y auditarnos constantemente. Ni salvamos ni matamos: hacemos medicina. Muchas veces cuando algo sale mal o hay disconformidad, es un problema de comunicación. Por eso intentamos mejorar día a día la empatía y la forma en que comunicamos los partes médicos y administrativos.
Abi: Convivir con el duelo es difícil. Pero hay un tópico que quiero traer con respeto: dentro de la profesión veterinaria hay una tasa de suicidio altísima en comparación con otras profesiones a nivel internacional. Sole, ¿por qué crees que pasa esto?
Sole: En la práctica real te encontrás con desafíos para los que no estabas preparado. Primero, si ponés un consultorio tenés que administrarlo y gerenciarlo, algo para lo que el veterinario no tiene formación, lo que genera mucha frustración financiera.
Por otro lado, asumís un desgaste de comunicación enorme con tutores en situaciones límite, atendiendo a pacientes que no hablan. Cuando ves todo el esfuerzo que hace un veterinario y choca con la frustración de que las cosas fallen por factores externos a la medicina, eso lleva a muchos a replantearse la profesión o sufrir un colapso emocional.
Abi: La responsabilidad es enorme. Para ir terminando, si este episodio pudiera lograr una sola cosa en la audiencia, ¿qué les gustaría que deje?
Manu: Me gustaría que ayude a enaltecer la profesión. Entender lo que vale el trabajo de cada uno de estos profesionales y el esfuerzo que hacen tanto los médicos como los tutores. La empatía entre ambas partes es fundamental.
Sole: Coincido con Manu. Me encantaría que se conozca más todo lo que le lleva a un veterinario ser veterinario, en busca de un reconocimiento real a la profesión.
Abi: Me encanta. Para mí es un honor. Gracias Manu, gracias Sole. Comunidad mascotera, esto fue Después de Panda.
“Ni salvamos ni matamos: hacemos medicina.” — Manuel Arias
“No podemos evaluar nuestro trabajo solo por el resultado final, porque a veces la medicina tiene un límite.” — Soledad Ramírez
“Nunca, ni domingos, ni feriados, ni Navidad, ni Año Nuevo, ni pandemia, ni cortes de luz, ni nada. Nunca. Estamos siempre.” — Manuel Arias
“No es fácil dedicar tu vida a esto y a pacientes que no hablan.” — Soledad Ramírez
¿Qué pasa cuando llego con mi mascota a la guardia veterinaria de Panda?
Según Soledad Ramírez, la administración activa una alarma que convoca al equipo médico y de enfermería. El tutor espera afuera mientras evalúan el ABC del paciente: vía aérea permeable, oxigenación y sistema cardiovascular compensado. Una vez que el paciente está estable, el veterinario sale a hablar con la familia.
¿Cuántos profesionales atienden una urgencia?
Soledad Ramírez explica que, en general, intervienen dos veterinarios capacitados en emergencias junto con dos o tres enfermeros, y todo el personal se aboca a ese paciente.
¿Qué información tengo que dar en una urgencia veterinaria?
El equipo pregunta qué le pasó a la mascota, por ejemplo si cayó de altura o la atropelló un auto, y en la entrevista se subraya la importancia de ser honesto sobre qué pasó o qué comió. Esa información se pide después de verificar que el paciente está estable.
¿Por qué Panda separa a perros y gatos en internación?
Manuel Arias cuenta que el hospital tiene salas distintas para felinos y caninos, algo que según él no existe en muchos lugares. También hay salas para pacientes infecciosos, como mascotas con parvovirus o moquillo.
¿Puedo visitar a mi mascota internada?
Sí. Manuel Arias menciona que hay horarios de visita para las familias, igual que en una clínica humana, y que el equipo administrativo explica esos horarios junto con las condiciones de la internación.
Un hospital veterinario 24 horas es mucho más que una guardia abierta. Según Soledad Ramírez y Manuel Arias, lo sostienen equipos médicos, de enfermería y administrativos que trabajan coordinados, protocolos que priorizan estabilizar al paciente y una internación con monitoreo permanente. También lo sostiene una búsqueda constante de servicios de alta complejidad. Ambos coinciden en que detrás de cada caso hay años de formación y en que la empatía entre profesionales y tutores es fundamental.
Si tu mascota necesita atención fuera de horario, conocé nuestro hospital veterinario 24 horas.
Y si querés seguir conociendo lo que pasa detrás de escena, escuchá el episodio completo de Después de Panda.